miércoles, 28 de septiembre de 2011

Fieles amantes, nunca pasan de moda

Esta tarde debía ir a clases, mis ánimos eran pocos, no quería mas universidad por esta semana. Desde temprano comencé a contactar a mis fieles amantes, uno de ellos aceptó, desde hace tiempo hemos estado juntos y si hay algo que lo permite es la falta de compromiso, su bisexualidad y su versatilidad. Así que al salir del trabajo me dijo que me esperaría. Me llamo y concreto la cita, solo que en su casa estaba su hermana.

No me importo mucho, pues solo quería “sacarme la tensión”. Así que no le importo y fue a buscarme en su camioneta. Mientras estaba en el estacionamiento conversamos un rato, nos fumamos un cigarro y comenzó el juego.

Su mirada me pedía que lo tocara y yo le hice caso, un leve masaje con la mano sobre su pantalón fue el inicio de una aventura que se hizo en su camioneta en un estacionamiento. Le baje el pantalón, y al ver aquella verga dura la metí en mi boca, a él le encanto saber que lo hacia como le gusta, pero su verga cada vez se ponía mas dura y fue cuando me pidió que bajara mi pantalón. Mientras mi boca daba aquel rico masaje, sus dedos estaban en mi ano, tocando y haciéndome sentir como me gusta, desinhibido.

Su verga cada vez era mas dura y yo seguía chupando, pero no se contuvo, quiso penetrarme, y después de darme una buena chupada así lo hizo, una cogida como siempre me las ha dado, bien duro. La camioneta se movía en el estacionamiento y no se que podía pensar la gente que por ahí caminaba, solo sé que yo disfrutaba de placer estando ahí y teniéndolo adentro.

Se quería venir, así que ambos decidimos hacerlo tocándonos el ano, fue excitante ver como se masturbaba a mi lado tocándose, mientras tocaba mis tetillas y ponía su cara de maldad. Al finalizar la jornada salimos del estacionamiento y vino a dejarme en casa como si nada hubiera pasado.

Salir de la rutina siempre favorece

A veces las presiones del día a día nos exigen salirnos de toda rutina, no esta mal y siempre me ha gustado salirme del carril de vez en cuando. Aquella tarde quería aventura, algo fuera de lo cotidiano, y así fue.

Sin importar como llegue todo estuvo bien pensado, para mi nada mejor que hacerlo cuando las miradas penetrantes de la sociedad se fijan en mi cuerpo desnudo mientras me retuerzo de placer.

Tenia en mi espalda un hombre moreno, muy simpático, alto y delgado. Nos besamos con ansiedad desgastando nuestros labios, me excitaba enormemente cuando besaba mi cuello de atrás hacia adelante deteniéndose en mi manzana, sentir su respiración en mi oreja me ponía a mil, sus dedos estaban donde merecían estar, en mi ano. Mientras me besaba y mordía sutilmente el labio mi mirada sobreexcitada no se apartaba de un hombre que presenciaba el acto.

Moreno mas alto y de contextura gruesa, el perfecto que puede atarte las manos y hacértelo en una esquina, mientras me retorcía porque el otro tocaba bien adentro no apartaba mi mirada del segundo, tanto así que no se contuvo y comenzó a tocarse la verga. Mis labios cada vez se ponían mas rojos y mi mirada cada vez era mas penetrante.

No resistí la tentación y comencé a masturbar a mi segundo hombre, mientras el primero hacia lo mejor con sus dedos, yo me retorcía y no me espere, de inmediato me lleve la verga de mis segundo hombre a la boca. Disfrutaba ver como estaba todo a media luz, y todo el mundo miraba la escena, mi segundo hombre se puso de pie frente a mi, yo estaba sentado con mi primer hombre quien hacia de las suyas con mi ano, mi espalda y mi cuello. Era mucho mas excitante ver con aquella mirada perdida a semejante hombre frente a mi con su gran verga en mi boca, imaginando que me sometía y me obligaba a chupar su verga.

Después de un largo rato de disfrute y de permitir que muchos presenciaran nuestra experiencia decidimos terminar al mismo momento, mi segundo hombre se vino en mi pecho cuando yo lo hacia sobre mi, mi primer hombre dejo sus dedos dentro de mi haciéndolo en mi espalda. con tanta excitación me encargue de sacarle todo lo que tenia adentro mi segundo hombre exprimiendo su verga con mi mano, hasta que salió la ultima gota.

lunes, 29 de agosto de 2011

El negro con su bamboo

Aquella noche no tenia idea de nada, simplemente estaba buscando una tienda para averiguar una información, sin embargo entre al baño del centro comercial, al salir vi que entro un tipo lo mas serio posible pero tenia un cabello muy similar al de Bob Patiño, sin embargo no le presté atención, pero mientras me lavaba las manos él también lo hacia, como es de costumbre al verme en el espejo me alborotaba el cabello y al ver de reojo me di cuenta que él también lo hacia, lo mas atractivo aparte de su cabello fue su sonrisa tan picara de ángel que ni un plato rompe.

Decidí salir y con mi mirada le dije que saldría y me acompañara,al salir nos pusimos a conversar, pero ambos sabíamos que queríamos mas, así que decidimos irnos a la escalera de emergencia del centro comercial. Donde lo primero que hizo fue estamparme un beso sin dudar, luego ambos sacamos nuestras vergas y nos masturbamos, nos hicimos sexo oral muy rico, cuando terminamos acordamos tener un próximo encuentro. Lo que no pensábamos es que el próximo encuentro seria al siguiente día.

Fui a su casa y realmente no pensaba que iba suceder, solo creía que conversaríamos, pero al entrar a su habitación lo primero que hizo fue darme uno de esos besos que me ponen erecto con solo sentir sus labios. Después me besaba la oreja y a la vez la mordía, aun sin saber que esa es una de las cosas que me derriten en la cama siguió haciéndolo hasta que decidí lanzarlo a la cama y quitarle la camisa, mientras me montaba sobre él rozaba mis nalgas con su dura verga que la sentía lista para darme lo que deseaba.

Él no se contuvo y abrió mi pantalón, mientras intensamente mordía mis tetillas y tocando cualquier zona que me hace retorcer, sin contenerse agarro mi verga y la metió en su boca, él mismo se la disfrutaba, la pasaba por su cara, se golpeaba con ella y la masajeaba lentamente con su lengua. No me lo permití y decidí terminar de quitarnos la ropa, ese fue el momento en el que me lanzó a la cama y levanto una de mis piernas y al mismo momento sus dedos empezaron a entrar por mi ano, de inmediato me comencé a retorcer de placer y su cara y sonrisa picara ya no eran las que me atrajeron, eran mejores, pues su sonrisa había desaparecido y era un solo me demostraba que era un hombre rudo que quería ofrecerme excelente sexo.

Mientras yo cerraba los ojos sintiendo sus dedos dentro de mi él decidió probarme mas, y la sensación cambio cuando sentí su boca en mi ano, su lengua subía y bajaba, sus labios recorrían mis nalgas y yo solo quería que ese negro me lo metiera. Me monte sobre él y hacia que su verga rozara mi ano, jugaba con ella mientras me movía agarrando fuertemente su cabello, lo besaba y mordía sus labios mientras sus dedos me los metía lentamente de nuevo.

En ese momento metí su verga en mi boca y la chupaba como nunca, el se subió sobre mi y sentí aquello tan rico que es chuparse un culo y una verga negra. Aquel rico culo estaba en mi cara junto a su verga y la vista desde abajo era fenomenal, esto le permitió montarse sobre mi y jugar con mi verga pasándola por su ano mientras nuestras caras demostraban la excitación y la diferencia de lo que mostramos en la calle, éramos nosotros, los verdaderos.

Justo en ese momento se bajo y levanto mis piernas, se puso el preservativo teniendo mis piernas en alto y lo metió todo, no hubo dolor solo placer, deseo, morbo, sabia que me estaba penetrando otro hombre que no era quien conocía. Yo gozaba viendo que aquel negro me lo estaba metiendo y era feliz, que me dominara me hacia exigirle mas pidiéndole con carácter que lo hiciera mas duro. Cuando terminamos le pedí que lo dejara adentro mientras disfrutábamos el orgasmo, así lo hizo.

Al final nos sentamos a conversar, y yo tenia aun aquel deseo de que esa verga dura aun entrara en mi. Por alguna razón en ese momento mi mente lo asocio como  “el negro con su bamboo”, y justo ahora quisiera que el negro me metiera su bamboo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La historia final del mango

Aquella noche no quise darle relevancia a tal asunto, sin embargo al pasar los días me di cuenta que el daño ya estaba hecho, nos herimos y a su vez nos distanciamos. Aquel hombre que logro fijarse en mi memoria y hacerme sentir diferente en mil maneras ya no estaba ni estará, desapareció y por cierta parte así me sentí satisfecho.

Para mi no era sano tal sentimiento sin saber que sucedería en un futuro, y peor aun saber si habría un futuro, saber si mi presencia la valoraría o simplemente la valoraba en silencio para sentirse mas fuerte y orgulloso que yo. Con todo esto puedo decir que muy adentro se sintió herido y que como mi presencia le costara tener otra en su vida.

Esta noche escribiré su ultimo post, el ultimo que se merece de mi parte, aquellos que tanto le gustaba leer y le hacían sentirse grande, pues lo fue, pero ya es eso, lo fue.

El drama, el deseo, el morbo y todo el sentimiento extraño e incongruente que acompaño tal amistad esta descrito en este blog, pero su presencia y esa vivencia queda en mi memoria. Todo apunta a ser un despecho retrasado, no me cuesta admitirlo porque mis emociones hacia tal hombre fueron únicas.

Bastara con que se pierda en el tiempo, con que sea uno mas de la lista que ambos sabemos que no seremos, divagar en este tema suele ser tedioso pero a la vez es excitante recordar como me tocaba y que tal sensación permanezca aun en mi memoria. No podría decir si me enamore, o si todo fue una simple atadura carnal, pero el punto es que lo viví y me lo disfrute mas que cualquiera que lo haya querido, que como amante jamás se podrá quejar de mi y que como persona siempre recibió excelentes atenciones y demasiado afecto, un mango como ese no se consigue en cualquier árbol, sin embargo en mi camino aun quedan bastantes arboles por montar donde habrán mas frutos.

sábado, 30 de julio de 2011

Un polvo por compromiso

Aquella mañana no quería ir a clases, así que acepte una invitación de un contacto que siempre estuvo por ahí y me decidí a conocerlo y hacer otras cosas.

Al verlo sufrí aquella decepción instantánea por la que muchos hemos pasado, pues en sus fotos parecía un bello morenazo pero resulto ser un guacala mas. Ya estaba en el sitio, que podía hacer si sabia para lo que iba, pude tratar de irme o simplemente decir que no quiero nada porque me parecía feo (cosa que no me importa hacer pero estando en un apartamento encerrado no es tan fácil).

Pues llego el momento, el tipejo fue todo un caballerazo, feo y todo pero muy agradable, pues solo eso le quedaba porque realmente no me inspiro el mal pensamiento, llegar al acto fue mas bien para no decir que no y fue justo en aquel momento cuando me sentí sucio, cochino y feo.

Le di un buen oral mientras él me hizo lo mismo, necesario era para mantenerme erecto y simplemente cerrar mis ojos, mientras me sentía sucio imaginaba cosas bonitas. Él pidió penetrarme y yo accedí con los ojos cerrados, así sentía que terminaría la cuestión mas rápido y podía irme volando a casa para bañarme y ser feliz nuevamente.

Después de que ambos termináramos él siguió penetrándome y aun ya habiendo terminado, me pidió continuar porque no perdía la erección mientras yo solo pensaba en su preservativo dentro de mi con aquel jugo ahí, él intentaba continuar mientras yo estando abajo veía su cara de satisfacción y placer y por mi mente pasaban cien mil ideas de como pararme y dejarlo. Al final asumió que ya no quería mas porque mi cara lo decía todo.

Nos sentamos y conversamos un rato mientras yo fumaba un cigarro y él me pregunto nuevamente si quería mas, mi respuesta fue negativa ante lo que sucedió; su cara, su cuerpo y su falta de incentivarme. Me fui como a los 20 minutos y al llegar a casa me bañe de pies a cabeza diciéndome que eso jamás ocurrió.

domingo, 17 de julio de 2011

Como los propios amantes

Siempre en la mañana se cuadraba todo, al llegar él siempre me estaba esperando, íbamos rumbo a su apartamento, donde vivía con su pareja, su pareja que no supero nunca mi existencia unos años atrás, aquella que me odio y se encargo de mantenerme vivo. Yo con un novio el cual pasaba sus tardes en clases y amaba ser un perfecto cabrón.

Al bajarme de su carro y entrar al apartamento comenzaba a sentir aquel susto que se definía en tensión sexual, me daba full morbo acostarme en esa cama que él compartía con su pareja, aquella que probablemente tuviera el sudor de muchos, pero el mas importante era el mío.

Nos hacíamos sexo oral en la mejor posición de un buen 69 y él tocaba mi ano, inmediatamente le pedía que me penetrara, disfrutaba cuando se ponía sobre mi y lo hacia con sus mejores ganas olvidándose que estábamos en la cama de su pareja y que yo tenia un novio, todo era acompañado del intenso morbo de la infidelidad.

La confianza nos acompañaba y el morbo de la infidelidad nos ayudaba a olvidarnos de todo y mientras estaba sobre él, ese morbo me daba vida y me hacia disfrutar que revivía una historia que tuvo inicios tiempo atrás, que sentir el dolor de su verga en mi, no era dolor sino satisfacción que podía llenarme mas de lo que mi noviazgo me llenaba.

No era bonito, era carnal pero mantenía la historia que se vivió en un pasado y le daba aquel toque de romance que lo hacia mas inolvidable, mientras terminaba dentro de mi, la manera de tocarme seguía devolviéndome a lo que en algún momento se vivió y se vivía.

Tener su verga adentro me permitía sentirme libre y a gusto conmigo mismo, porque era el único momento en mi vida donde podía hacer lo que quería y sentirme libre, cuando veía su cara quería pasar el resto de mi vida siendo infiel pero teniéndolo a él siempre dentro de mi.

Al terminar todo volvíamos a la realidad y usábamos nuestras mejores mascaras de descarados siendo otros con nuestras parejas, haciendo caso omiso a lo que sucedió y solo respaldaba nuestra conciencia.

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domingo, 10 de julio de 2011

Un affaire como varios

Hace años cuando era “emparejado”  conocí un chamo que me gusto full, ese fue un clásico affaire de esos que te hacen meterte en peos y al día siguiente tu veras como resuelves.

Él trabajaba en un centro comercial cerca de mi universidad, me encantaba cada vez que pasaba en frente de él la manera tentadora en que me veía, desbordando morbo y provocación. Un día accedí a acercarme hasta él y conocernos, para mi fortuna me encanto el chamo y todo encajaba perfecto entre ambos. Adoraba como sus pantalones se le veían en las nalgas, aquellas apretaditas y firmemente paradas; el bulto por delante era provocativo y aseguraba un buen disfrute.

Adoraba sus ojos y aquel hablar pausado y zetiao que era tan característico y provocativo. La primera vez que estuvimos fue en casa de su amiga, encerrarnos en aquel cuarto con el calor a millón no importo, recuerdo que sus pantalones los bajo hasta la rodilla e hice lo que esperaba, darle un buen oral como lo merecía por tanto morbo y tanta provocación, mientras el tocaba todo mi cuerpo y acariciaba mis testículos, luego fue él quien insistió en hacerme oral y durante yo le daba un beso negro perdiéndome entre esas nalgas que tanto me gustaban. De pronto llego la mama de su amiga y debimos salir del cuarto todos sudados.

La segunda vez estuvimos juntos toda la noche en casa de su amigo, fue una nota, el frio era jodido y sin embargo dormimos juntos e hicimos lo que quisimos, las buenas mamadas aun las recuerdo, al igual que como pasaba su verga por mi ano jugando a meterlo pero sin hacerlo, mientras sentía aquella verga dura como la pasaban por mi espalda y como halaba mi cabello sometiéndome a lo que quería, de mi parte no falto hacer un buen 69 con el beso negro incluido, me encantaba perderme en sus nalgas…

Al día siguiente desperté y había terminado el encanto, tenia novio y una relación la cual no sé por qué mantenía, aunque no me arrepiento de haber puesto al imbécil de cabrón. A veces me acuerdo del zetiao y pienso en que me gustaría repetir ese deseo que ocurrió hace tiempo y ver que sucedería nuevamente.

El primo de lejos

Aquella tarde era el cumpleaños de una nueva prima de la familia y para esta ocasión vinieron de lejos. Todo durante la fiesta fue normalón, sin embargo cuando todos se fueron y era de noche el primo no tenia donde dormir. Mi tía ofreció mi casa y mi cama, de inmediato mi mente voló y apareció aquel recuerdo de cuando era un niño. Fue el verdadero y preciso momento donde dije que podía tener al primo para mi…

Nunca me equivoco y por ningún hombre jamás meto la mano, hasta el mas macho ha pasado por otro hombre.

Llego el momento de dormir y en la litera yo decidí dormir arriba mientras el abajo, pasada media hora me dijo para hablar mientras le daba sueño porque no quería dormir, mientras todos en casa ya lo hacían.

Estuvimos hablando pendejadas durante un largo rato yo estaba sentado en el piso y la tensión sexual era muy extensa. No se contuvo y me dijo que me acostara a su lado. Yo temblaba de lo nervioso que estaba, pues después de haber visto hace años lo que él hacia con otro primo resulto que en aquel momento lo haría conmigo.

El dormía en bóxer y podía sentir sutilmente el roce de su pierna con la mía, yo estaba muy excitado sin suceder nada y ya lubricaba hasta el cansancio. Inesperadamente me decidí a tocarle la verga, estaba erecto, él me toco a mi y luego decidió darme una buena mamada como solo un hombre sabe darla.

Nos rotamos y así estuvimos por un largo rato hasta que decidí acabar en su boca y él en la mía, aun recuerdo sus piernas desnudas y aquella verga parada como la metía en mi boca. Luego de terminar me recordé que estaba en una relación de 3 semanas y esa había sido mi primera infidelidad.

Hoy en día nos hablamos, pero yo sigo esperando por el próximo encuentro para disfrutar nuevamente de aquel primo que para mi fue como un trofeo.

sábado, 9 de julio de 2011

Por una foto…

Una foto puede generarme el máximo interés sobre ti, una foto puede cambiarme el animo y hacerme sonreír sin parar… Probablemente felicidad o simplemente maricuras de momento. Mi madurez afecto tus recuerdos pero una foto tuya puede revivir eso. Una foto puede generarme ese deseo que siento por ti y transmitir aquella emoción inexplicable que ambos conocemos.

Saber que tu rostro esta en una foto me permite, al menos por esta noche, sonreír de satisfacción, gusto y tranquilidad, saborear aquel cigarro que compartimos mediante la distancia y que nos demuestra que el morbo sabe a nicotina.

Que viendo esa foto mi boca se hace agua y permite que piense en cuan quisiera estar teniendo tu verga en mi boca, para disfrutar el rico sabor del placer que me transmites porque nuestro morbo es único, y creo que esta noche lo recupere.

Porque las ganas que tengo de sentir el roce brusco de tu piel con la mía simplemente me excitan, porque pensar en tu sexo me hace lubricar, sin contar las erecciones que son en tu nombre varias mañanas.

La sonrisa en aquella foto pudo crear una imagen en mi mente, aunque solamente fueron pensares vagos de como estarías detrás de mi mientras me hacías lo que te placía.

Ocultártelo seria absurdo porque se que leerás esto, entrando en cuenta cuan magistral es mi sexo contigo, aun sin adornarlo diciendo que hacemos el amor.

 

viernes, 27 de mayo de 2011

Putos cambios

Entrando en análisis podría decir que se acerca el final o ya llego, el fin de una etapa donde podría sufrir sin sufrir, podría decir que extraño tu cuerpo pero realmente no lo es así. Extraño mas la sequedad que no es esencial para saber cuanto he de interesarte, la malévola sonrisa que me permite decir que quiero lanzarme sobre ti.

Puedo extrañar hoy en día tu cuerpo oscuro sobre el mío y aquella posición que te permite acabar mientras me muerdes la oreja fuertemente y aprietas duro mi espalda, con el cabello largo disfrutas halándolo mientras siento como acabas dentro de mi.

No se si fue mi error, de la vida, de ambos o simplemente tuyo, el punto es que en esta noche quisiera saber de tu contexto, de tu vida y de tu día, o simplemente ver tu cara de cansancio que pide ciegamente que te haga un buen oral mientras manejas y acabas en mi boca. Daria este momento por sentir como me tomas por la espalda y me besas el cuello, que me sientes al frente de ti para darte una buena mamada o que simplemente me pongas de espalda mientras estamos acostados y me penetres como sabes que lo disfruto de lado.

Quisiera oír nuevamente que necesitas tocarme y que disfrutas haciéndolo, que este fin de semana viviremos por unas horas lo que nos llena satisfactoriamente a ambos, y es algo mas que simple sexo, algo que solo tu y yo sentimos y no sabemos que es, pero se siente bien y nos mantiene bien.

Putos cambios, putos momentos que redefinen situaciones y circunstancias en la vida, que nos pudren de tristeza y melancolía. Putas situaciones que nos afectan mas de lo normal cuando decidimos que no deberían afectarnos pero sabemos y estamos conscientes que nos van a afectar aun diciendo que no pueden afectarnos.

Necesito esa atención, necesito ese sexo, necesito esas caricias que pueden extenderse por meses y generan ese escalofrío intenso en mi espalda, necesito que muerdas mis tetillas y las aprietes tan duro para que el dolor permanezca por días, porque ese dolor si estoy dispuesto a soportarlo, necesito que me penetres porque sabes lo que quiero y lo que necesito, necesito que tus manos entren en mi y me hagas retorcer de placer porque alegremente sabes que nadie lo hará como tu, porque si pudiera gritarlo en tu cara ahora lo haría para que estés al tanto de todo, aunque lo sabes, estas consciente, pero también sabes que nunca lo diré.

lunes, 16 de mayo de 2011

Solo un cigarro, desnudo y a media luz. Parte II

Aquella tarde fue sorprendente cuando me propuso pasar la noche juntos, y lo primero que pasó por mi mente fue ver como fumaba desnudo frente a mi.

Aun siempre viéndonos no sentí el nerviosismo que sentí ese día, y al llegar lo vi, siempre tan atractivo que provocaba lanzarme sobre él, entrando a la habitación y después de lavarse la cara espero a que estuviera sentado y bajo su pantalón en frente de mi para disfrutar una de las tantas cosas que puedo ofrecerle a nivel de placer, una buena mamada, lo excité, pero me pidió que paráramos para cenar.

La cena fue tentadora, aun mas sabiendo lo que me esperaba y teniéndolo frente a mi, desnudo… Quería meter mi cabeza en sus piernas y dejar todo en la mesa.

Al acostarnos puso su mano en mis nalgas y yo comencé a sentir el escalofrió que siempre me produce, inmediatamente sus dedos estaban en mi ano y tocando mi próstata para hacerme retorcer de felicidad como él solo lo logra, de momento nuestra posición fue el mejor 69 y por ahí comenzamos a darnos placer olvidándonos de todo lo que nos rodeaba, mi verga en su boca mientras la de él estaba en mi boca y sus dedos se movían circularmente en mi ano, podía moverme sobre él y era mas intensa la manera en que movía su mano.

Me puse sobre él y comencé a moverme sintiendo como estaba todo adentro de mi, mientras lo besaba y veía su cara me excitaba mas, y sin contenerme acabe sobre su pecho sin hacer nada, pero eso me motivo a sentir mas de él y mientras me penetraba metía mi dedo para sentir mas. Me retorcí hasta cansarme y termino dentro de mi.

Luego nos sentamos a fumar desnudos, y nuevamente estando frente a él a media luz pude ver que aun me encanta, cuanto ha pasado el tiempo desde aquella primera noche llena de sensaciones inexplicables y pude renovar aquella imagen suya frente a mi, desnudo, fumando y a media luz.

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Relajado

Siempre hacemos nuestras reglas, pero  el asunto es que en esta ocasión faltaba a mis propias reglas. Que bueno y a la vez jodido, mis intereses siempre van mostrados hacia personas con una diferencia de edad notable, esa vez fue un menor.

Alguien cortado por la misma tijera que me corto a mi, muchas similitudes, y lo sorprendente ¿Cómo alguien menor que yo puede saber tanto como yo? Ironías de la vida, todo fue propiciado por un buen deseo que se cocinaba de hace tiempo, quizás también mi mente maquiavélica lo tenia planificado, pero no tan perfecto y tan relajado. Sucedió cuando tenia que suceder.

Todo empezó con su mirada picara que me incitaba a pensar mil cosas, el alcohol y la noche eran ilimitados, eso permitió que cada quien estuviera relajado y esa mirada picara me diera rienda para disponer de mi y de él, mientras conversaba me picaba el ojo y sacaba su lengua, algo que me pone en las nubes por segundos.

Luego de horas con mucho alcohol en el organismo llego el momento, y estando en casa me tomo por la espalda y me dijo “te quiero penetrar” sin duda alguna toda la ropa que podíamos tener encima fue tirada al suelo y por primera vez veía su cuerpo desnudo, delgado el muchacho pero excitante, me lo lleve a la ventana y ahí lo arrecosté mientras me penetraba y me apretaba por la espalda, yo estaba muy excitado y rascado sentía como su verga entraba y salía de mi y ambos estábamos tan complacidos de que sucediera.

Luego lo hicimos en el piso mientras yo estaba sobre el sintiendo aquella gran verga dentro de mi, no existía dolor, solo placer y mucha satisfacción, tenia libertad de gemir y de gritar como tanto me encanta, luego nos fuimos a duchar, el agua fría me activo y me puso despierto para saber lo que vendría.

Nos fuimos a la cama y con la luz apagada pude ver como se puso sobre mi, bajo su cara y comenzó a hacerme oral, de la manera tan rica que puede hacerlo un buen gay, luego me puso de lado y comenzó a penetrarme me ponía de cualquier manera y yo gritaba mientras me movía, él me tocaba y le daba mas duro, no quería que saliera sino que estuviera adentro, en el momento que quiso acabar lo hizo en mi cara y me sentí bien complacido de como todo su semen corría por mi cara.

Luego dormimos y fue mas placentero tenerlo a mi lado y poder dormir agarrando su verga grande.

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jueves, 5 de mayo de 2011

Una tarde cualquiera…

Llegamos y como siempre no preguntas nada, solamente un trago de agua es lo que viene a impulsarte para tomarme por la espalda y besarme el cuello, sabes que eso puede derretirme. Eso me incita a besarte en la boca y sentarme en el borde de la cama, mientras comienzo a morder tu verga sobre el interior hasta que no me aguanto y la saco para darte las mamadas que tanto te gustan.

Nos lanzamos a la cama a besarnos, a hacer aquel buen 69 que tanto nos gusta y que tan bien nos sabemos dar, y mientras lo tienes todo en tu boca tus dedos hacen el mejor trabajo en mi ano, generándome escalofríos y haciéndome retorcer de felicidad.

Nos fuimos al Jacuzzi a relajarnos, full excitante ver como estabas entre tanta espuma, tu cara de satisfacción y gusto me generaba mas morbo y de repente comencé a sentir como tu pie entraba en mi ano, algo que tu sabes hacer bien y me hace brincar de felicidad pero solo en ese momento quería era disfrutar tu cara y la sensación de tu pie estando adentro.

Luego volvimos a la cama donde fumamos y me obligaste a darte una buena mamada mientras fumaba, y no pudiste perdonar que estaba de espalda porque fue cuando me penetraste con gusto, luego fue un rico 69 de nuevo donde me rompiste la verga con tus dientes, me dolía pero fue mas excitante para mi ver como yo sangraba erecto y tu boca estaba bañada de sangre. Eso no nos limitó y seguimos con las intensas cogidas que tu me sabes dar y fueron varias aunque yo estaba herido pero aun quería mas de ti.

Tu mano seguía ejerciendo en mi los mas intensos orgasmos que podía sentir, ver tu cara de satisfacción fue mas placentero, porque te encanta hacerme sentir, te sientes satisfecho y complacido mientras me complaces. La manera que colocas tu mano y tus dedos en mi es única y aun escribiendo sigue dándome placer.

domingo, 17 de abril de 2011

En el ascensor

Tan solo viéndote y con unas cervezas encima tenia la boca hecha agua, pensando en lanzarme sobre ti y besarte, la manera en la que tu perfecta sonrisa me convence suele ser única, aun mas cuando imagino tu barba pasando por mis labios e irritándome.

Llego la hora de irnos y a su vez el deseo desesperado por tus pequeños labios aumentaba en mi, esperábamos el ascensor y la tensión sexual entre ambos ya comenzaba a sentirse, mis labios estaban resecos y no quería pensar lo que podía hacer, sin embargo intentábamos hablar un tema absurdo, pero el alcohol hacia buen efecto y nuestro deseo se estaba despertando.

Entramos al ascensor e inmediatamente me recostaste de una esquina, subimos y bajamos todo el edificio y luego nos detuvimos mientras nos besábamos como si nos comeríamos vivos, tu barba pasaba por mi cuello y detrás de mi oreja, y de una quería que me lo hicieras todo en la esquina del ascensor, inmediatamente me tome el atrevimiento de meter la mano por tu pantalón y sentir que todo estaba tan duro como me gusta, sentía el vello púbico y la verga dura.

Mi boca se hizo agua o se aguo mas, pero insistía en besarte con deseo y desespero mientras mantenía mi mano dentro de tu pantalón hasta que no me contuve y tuve que sacarlo del pantalón, tu estabas cohibido, sin embargo lo sacaste, obligándome a arrodillarme en el piso de goma de aquel ascensor y que lo metiera todo en mi boca mientras usaba la lengua para dar un sutil masaje.

No duro mucho, pero si lo necesario como para reafirmar que mis mamadas te llevan al cielo, luego te lo guardaste, mientras seguí besándote hasta que alguien llamo el ascensor, y todo nuestro deseo desenfrenado fue interrumpido, pero el morbo y el susto de hacerlo donde no debíamos nos quedo y lo disfrutamos.

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Debajo de la ropa

Es impresionante cuando todo se mantiene bajo el manto del misterio, meses hablándote, escribiéndote, imaginándote hasta que por fin llego el momento, te vi, pero la emoción fue aquella que suelo tenerle gran temor, me fuiste indiferente…

Inicialmente lo que detalle fue tu barba poblada, algo que puede generarme morbo con solo darle rienda suelta a mi mente imaginando como esa barba recorre toda mi espalda. Luego observe que de tu franela se escapaba el pelo de tu pecho, mi mente fijo el objetivo y coloque en ti la etiqueta de que cuando pasaría seria muy bueno.

El tiempo lo permitió y llego el momento, horas de besos, recostón, mucho roce y tocando sobre la ropa lo que se escondía debajo, pero ya era necesario ver que se escondía debajo de tanta tela, impresionante fue ver cuan velludo eras y lo perfecto que lucia tu cuerpo lleno de tanto pelo. Me excité con solo sentir que tu cuerpo hacia contacto con el mío y que lo único que estaba por medio era tanto pelo; eso me hizo lubricar hasta el cansancio y que en media hora estuviera mas mojado que nunca.

Me excito mas que lo pasaras por toda mi espalda, llenándome de escalofríos, tuviste la dedicación de darme un masaje, cosa que sabré apreciar porque fue lo que hizo me en pocos segundos no me contuviera y tuvieses que usar un preservativo para de inmediato estar sobre ti y moverme mientras ponía mi mejor cara de pervertido la cual te generaba mucha gracia.

El polvo no fue lo máximo, lo máximo fue la intensidad con que nos besamos, la intensidad con que nos tocábamos, eso fue lo intenso, el misterio que existía en saber que se escondía debajo de la ropa, y realmente saber que había debajo de la ropa fue el completo placer, saber que tanto había esperado por eso y ya lo tenia, adentro de mi, en mi boca, en mi ano, en mis manos y por toda mi blanca piel… La cual se erizó completamente cuando tus acabadas de chorro caían en mi espalda.

miércoles, 30 de marzo de 2011

A los 4 años…

Hace días estuve en el funeral de un tío, en una casa que nunca me gusto, con parte de la familia que por determinadas razones no son de mi agrado. En mi entrada a esa casa vinieron a mi mente ciertos recuerdos, los mismos que solo remueves hasta cierto momento de la vida, hoy en día lo hago publico, ya que fue la primera vez que presencie un acto homosexual y no obstante algo que me fijo un reto años después.

Mis padres frecuentaban mucho la casa de este tío, su hijo, muy parecido a mi físicamente, el otro, un primo de lejos que siempre en temporada de vacaciones venia a visitar y se hospedaba allá, físicamente muy chévere y de esos que te generan curiosidad al verlos.

Recuerdo tener aproximadamente 4 años, demasiado chamo para aquel día que paseaba por un pasillo de la casa, como todo niño muy inquieto decidí detenerme en la puerta del cuarto del “primo”, mientras veía como el primo de lejos y el parecido a mi se acariciaban lentamente metiendo sus manos en sus pantalones, en mi recuerdo la imagen se ve borrosa, ha pasado mucho tiempo, pero recuerdo que el primo de lejos tenia una franela azul, un color muy peculiar que luego comencé a usar y siempre lo he anclado con ese acto. Ellos estaban vestidos, sin embargo sus pantalones estaban desabrochados, permitiéndose acariciar, de repente uno de ellos volteó y me vio en la puerta del cuarto, al darse cuenta de que era yo quien los veía, cerraron el acto con un beso, decidiendo decirme que me fuese del lugar, era obvio querían privacidad, pero obviamente era un niño y no entendía, así que decidieron moverme del sitio.

En el funeral esta imagen pasó por mi mente cientos de veces, aun mas cuando veía al hijo del difunto que hoy en día no me trata y cree ser superior a mi. Lo único bueno de todo esto fue que al ir creciendo y al ver cada vez mas al primo de lejos quise probarlo en algún momento y mi curiosidad por él fue creciendo con el tiempo, bendito tiempo que me dio la posibilidad de disfrutar al primo de lejos.

Una tarea de geografía…

Hurgando en mi mente encontré sutiles recuerdos de aquellas experiencias iniciales que marcaron mi identidad sexual… Aquellas que dejan de estar hasta que de repente alguien toca una tecla y saltan… 

Aproximadamente eran días de abril, una tarde como las de hoy día, mucho calor, mucha luz, el trabajo de geografía que se debía hacer en parejas para entregarle a la maestra de sexto grado, no se porque me moleste en hacer pareja con uno de los niños mas mala conducta de la clase, yo siempre fui un niño bonitico y muy modosito nunca me andaba con malas juntas en la escuela, al menos en la escuela.

Aquella tarde fue a casa el niño mala conducta junto con otro niño, que en aquel entonces era un niño tan gay como yo, el niño gay hacia pareja con mi prima y yo con el mala conducta. Esa tarde mi mama vino a casa a almorzar, y luego se fue a trabajar terminamos el trabajo como a las 2 de la tarde y cuando el compañero de mi prima y el mala conducta decidieron partir mi prima y yo los acompañamos hasta la parada, donde el mala conducta y yo decidimos devolvernos a buscar no se que cosa en mi casa.

Recuerdo que le di agua, y tuvimos una pequeña conversación no se de que, mientras el metió su mano en mi pantalón sintiendo mi vello púbico, yo lo toque y vi que tenia una erección, una erección de un niño de 12 años que no tenia vello púbico, sin embargo tenia muy buena verga…

Detrás de la puerta trasera de mi casa sucedió todo, unas buenas mamadas, recuerdo que él lo hizo muy bien en mi, sabia como hacerlo, era obvio que tenia experiencia. Yo le cumplí haciéndolo de rodillas, cosa que no hago en dicha posición de hace mucho tiempo, nos hicimos el beso negro, algo que en tal momento no tenia ni idea de cual seria su nombre. Yo lo penetre y realmente no me dio tal emoción, sin embargo, cuando él lo hizo en mi fue excelente, sabia lo que hacia sin tener vello púbico, fue intenso para la época, la irritación en mí duro como una semana, mucho dolor, pero igual lo disfrute.

Después de la intensa jornada la vida siguió, jamás se repitió y aunque él lo quiso no volví a darle la oportunidad, salimos de sexto grado y jamás socializamos pese a que a veces nos encontramos en la calle y nos vemos con esa mirada de “se lo que sucedió aquella vez en tu casa”, acompañada de aquellas ganas de fondo donde nos gustaría repetir el acto de nuevo.

Aunque hoy en día es un bajo fondo, se mantiene muy bien, un moreno con buen cuerpo y buena verga, capaz de dar placer y dolor, lastima que ya no haya tanta confianza ni contacto como en aquel entonces, sino la historia se repetiría en múltiples ocasiones…

lunes, 7 de marzo de 2011

…y así empezó todo

Aun recuerdo como comenzó, tu tenias unos 12 y yo un pelo menor que tu, simplemente un juego de carajitos. Aquella tarde después de pasarla dando carreras te metiste al baño de tu casa, me hiciste que te agarrara la verga que ni recuerdo como la tenias. Póstumas jugadas recuerdo debajo de la cama donde por primera vez me dijiste que te penetrara y mi dedo fue quien participo, la típica explorada y apertura del mundo sexual a un simple chamo que no debía estar viviendo eso.

Luego la cosa se hizo un habito y esa noche detrás del camión de mi abuelo que no se me olvida. Ya tenias vello púbico y recuerdo cuanto me dolió esa penetrada, tu semen caliente lo sentí entre mis nalgas, como siempre te gustó… La cosa paso a cada rato y donde fuera, de ahí aprendí la fiel excusa de buscar a tu hermana en casa aun sabiendo que no estaba.

Aun recuerdo aquella tarde en tu cuarto intentando penetrarte y llego tu hermana, se quedo sorprendida, y no hubieron excusas para definir el momento, ambos nos vestimos rápidamente y ni recuerdo que paso. Solo por mi mente pasaba aquella vergüenza de tipo trágame tierra que todos algunas vez hemos vivido.

Hubo de todo, buenas mamadas, buenas cogidas, buenos besos negros, todo lo necesario como para iniciar una larga vida sexual desde chamo. Me encantaba como esa verga se te ponía de dura cuando estábamos, con esos pelos que me encantaban cuando te daba aquellas mamadas, y el dolor que sentía cada vez que me penetrabas. Se fijó en mi mente esa idea de que nunca te gusto acabar adentro, sino entre mis nalgas.

Aquel día que mi madre nos vio encerrados fue de lo peor, las excusas fueron nulas, con una madre como la mía jamás creería que estando solo en casa te invitaría a jugar nintendo y la puerta se cerro. Pero de eso se aprendió y a medida que fuimos creciendo nos fuimos distanciando. Ya no eran los mismos polvos, ya tu comenzaste a definirte como un heterosexual y yo seguí siendo el primo mariquito.

Cuando estabas en la escuela de guardias, recuerdo que llegabas los fines de semana, ahí nuevamente aplique la técnica de buscar a tu hermana mientras sabia que no estaba, la cuestión era igual de disfrutar pero ya con roles definidos, tu activo yo pasivo. Sin duda los dos disfrutamos, y de mi memoria de elefante se borro la imagen de tu verga dura, de ese ano que tanto me gusto y hasta del vello púbico.

Lo que sí no olvido fue aquella ultima vez, fui de noche corriendo a tu casa, sabia que estabas solo, usaste un condón y estuve debajo de ti, tu modo de penetrar fue el mismo y quien sabe si alguna vez lo variaste con otros u otras, terminaste entre mis nalgas como siempre te gusto, me limpie y salí apurado a mi casa rezando porque nadie me hubiese visto.

De ahí nació mi primera vez y mi primer hombre, mis extensas experiencias y mi deseo de vivir la vida de manera acelerada, cuando realmente debí estar en otras cosas, quizás no sea el único que lo ha vivido, pero es mi experiencia y a mi si me importa, aun cuando me limito a reservarme el cuento que hoy en día hago publico sin pudor.

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domingo, 27 de febrero de 2011

Solo un cigarro, desnudo y a media luz

Mientras fumaba un cigarro recordé tu cara mientras fumábamos desnudos después de hacer el amor, con aquel cuerpo que tanto me provoca agarrar, con aquella tierna y picara sonrisa que me decía “ese hombre es encantador”, intensamente eso me dio mas ánimos para saborear el fuerte sabor de la nicotina entrando en mi organismo, soltando aquella sonrisa de satisfacción que tanto te encanta y que sueles llamar picara.

Tu rostro quedo grabado en mi pensamiento desde aquella primera noche a media luz, aquella primera noche donde nos sentimos como siglos estando juntos, aquella primera noche donde se termino de perder el pudor y entregarme de lleno a ti fue mas de lo que se pensó, aquella primera noche las sonrisas nos invadían y fue donde por primera vez logre sentirme completamente complacido, aquella primera noche donde te dije que eras mi alma gemela en la cama.

No hubo mas pudor a partir de esa noche, todo se desinhibió entre ambos y fue entonces cuando las cosas comenzaron a marchar bien, bien entre las cuatro paredes que sirvieron de testigo, bien en un determinado punto, un determinado punto que se quedó ahí, en cuatro paredes.

Intensamente las próximas noches hubo confianza, hubo placer y no hubo nada que impidiera retorcerme sobre ti, aun cuando se repetía entre nosotros el hecho de fumar un buen cigarro después de una buena tirada, aun permanecía en mí, tu cara sonriente fumando a media luz aquella primera noche. Motivo que después me permitió fijar tu rostro cuando estaba sobre ti, con aquella mirada de satisfacción y de goce que tu entre pocos me has sabido demostrar, esa sonrisa que me dice “muévete mas” y aquellos besos acompañados de una suave mordida de labios mientras me masturbabas y me movía sobre ti, haciendo que no pudiera contenerme y venirme sobre ti mientras lo hacías dentro de mi.

Luego me recostabas a tu lado a disfrutar ese intenso orgasmo, y nuevamente a fumar el próximo cigarro que me hacia recordar la primera vez que te vi fumando desnudo a media luz.

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(Sin titulo)

Me encabrone, pero realmente no fue del modo social sino como me hacías el amor. Una especie de amor de cama.  Un amor que no requiere de aceptación social, un amor que solo tu y yo podemos aceptar aunque nos cueste admitir, que sin entenderlo y discutirlo lo entendemos y nos parece insano . Un amor que podríamos llevar durante siglos sin darnos cuenta como nos pasa en frente.

El modo en que mi mente vuela contigo no es normal, eres constante fuente de creatividad para mí. Le propicias rienda suelta a mi imaginación. Contigo las caricias no son bonitas, son excitantes. Contigo el roce me genera escalofríos y en un segundo ya puedo decir que estoy lubricando. Estar sobre ti, me da todo el control que quiero tener y sin pensarlo ya quiero sentir que estés dentro de mi.

Me pierdo ciegamente sintiéndote que puedo dejar que hagas conmigo lo que se te antoje, mientras tus dedos se dedican a retorcerme en un único plano que me brinda extensa libertad, la cama. Besarte es una promesa mientras estoy sobre ti, de tal manera que puedo sentir que mis labios se desgastan. Saber que te doy lo mismo que me das es mas satisfactorio, lo que hace que sienta ese amor de cama. Algo que me alimenta el morbo de tal manera que puede llenarme por días, pero que afuera no puede ser tan completo.

Las maneras que puedo sentir un orgasmo contigo son infinitas, puedo reírme durante horas y solo se que son las endorfinas que estoy liberando post coito gracias a ti. La sensación de tus manos sobre mi cuerpo puede durar siglos, y relatando esto siento las yemas de tus dedos tocando sutilmente mi espalda, generando un intenso escalofrió que puede retorcerme y hacer que caiga de espalda sobre tu pecho que incita aquel morbo desenfrenado que ni tu, ni yo entendemos.

Mientras tanto viviremos la sensación en nuestras mentes, haciendo un verdadero caso omiso a que todo lo que nos generamos no nos afecta, que podemos llevar una vida normal cuando realmente nos queremos comer vivos y que nuestros deseos pueden mantenerse en un cajón guardado en el rincón. Por ahora intentare que alguien ocupe tu espacio, espacio el cual nadie jamás lo podrá igualar, porque todo se reduce a una palabra; deseo…

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