Conocer a alguien que te guste mas de lo normal es inexplicable, la compatibilidad existente entre algunas personas por muy diferentes que parezcan termina resultando magistral de manera asombrosa. Coincidir en tantas cosas no es fácil pero cuando sucede, la emoción generada es maravillosa.
Aquella noche al llegar al edificio y observar a ese hombre tan grande y con una tierna carita lo primero que paso por mi mente fue “este hombre va a ser mío”, sin duda fue así y la nota inicial fue cuando al presentarnos teníamos el mismo nombre; el juego de nombres es agradable, ya que no todos los días conoces a alguien que te guste y además tenga tu mismo nombre. Mientras conversábamos me interesaba cada vez mas y por primera vez después de tanto tiempo disfrutaba la amena conversa con el galán, no solo por lo inteligente, sino por lo tanto que pudimos tener en común.
Entre todo el grupo los pares estaban definidos pero aun así esa noche no pensaba que la cuestión fuese reciproca, lo que me interesaba él a mi fue lo mismo que yo le interesé. Mientras todos conversábamos en el balcón solo me bastó acercarme y estar a su lado para que prontamente su brazo se extendiera hasta mi espalda y repentinamente sintiera una suave caricia, mi reacción fue “dios, me esta acariciando” y sin duda bastó nada para romper el hielo entre los dos. A la media hora ya nos estábamos besando y hacer el espectáculo público permitió irnos a la habitación, lanzarlo a la cama y estar sobre él fue el inicio.
Mientras recostaba mi verga erecta con la de él sobre la ropa le daba aquellos excelentes besos apasionados que no acostumbramos a darnos con cualquiera. Por un largo rato el alcohol me mantuvo hasta que de manera desenfrenada me deshice de mi ropa y él tuvo que hacer lo mismo. Su verga la metí en mi boca y la chupaba con grandes ganas, mientras acariciaba su cuerpo y veía su tierna cara demostrándome aquel placer que le estaba ofreciendo.
De momento me subí sobre él y su verga la pasaba por todo mi ano sin penetrarme, un jueguito que resulto mas que excitante durante la noche. Al rato no se contuvo y me pidió que pusiera mi ano sobre su boca mientras yo desde arriba veía su cara derrochando placer y dándome cuenta de lo excitado que estábamos escupí sobre su boca, acción que generó mas chispa al acto. Fué toda una noche de juegos eróticos que llenaron completamente las expectativas de ambos, cuando realmente reaccionamos ya era de día y nos dimos cuenta que no habíamos dormido nada, él decidió acariciar mi espalda y abrazarme mientras su verga erecta reposaba entre mis nalgas. Sin duda no queríamos separarnos y la verdad era que no nos importaba el entorno, queríamos seguir y no soltarnos, pero el tiempo y la vida de ambos no nos lo permitía…