sábado, 30 de julio de 2011

Un polvo por compromiso

Aquella mañana no quería ir a clases, así que acepte una invitación de un contacto que siempre estuvo por ahí y me decidí a conocerlo y hacer otras cosas.

Al verlo sufrí aquella decepción instantánea por la que muchos hemos pasado, pues en sus fotos parecía un bello morenazo pero resulto ser un guacala mas. Ya estaba en el sitio, que podía hacer si sabia para lo que iba, pude tratar de irme o simplemente decir que no quiero nada porque me parecía feo (cosa que no me importa hacer pero estando en un apartamento encerrado no es tan fácil).

Pues llego el momento, el tipejo fue todo un caballerazo, feo y todo pero muy agradable, pues solo eso le quedaba porque realmente no me inspiro el mal pensamiento, llegar al acto fue mas bien para no decir que no y fue justo en aquel momento cuando me sentí sucio, cochino y feo.

Le di un buen oral mientras él me hizo lo mismo, necesario era para mantenerme erecto y simplemente cerrar mis ojos, mientras me sentía sucio imaginaba cosas bonitas. Él pidió penetrarme y yo accedí con los ojos cerrados, así sentía que terminaría la cuestión mas rápido y podía irme volando a casa para bañarme y ser feliz nuevamente.

Después de que ambos termináramos él siguió penetrándome y aun ya habiendo terminado, me pidió continuar porque no perdía la erección mientras yo solo pensaba en su preservativo dentro de mi con aquel jugo ahí, él intentaba continuar mientras yo estando abajo veía su cara de satisfacción y placer y por mi mente pasaban cien mil ideas de como pararme y dejarlo. Al final asumió que ya no quería mas porque mi cara lo decía todo.

Nos sentamos y conversamos un rato mientras yo fumaba un cigarro y él me pregunto nuevamente si quería mas, mi respuesta fue negativa ante lo que sucedió; su cara, su cuerpo y su falta de incentivarme. Me fui como a los 20 minutos y al llegar a casa me bañe de pies a cabeza diciéndome que eso jamás ocurrió.

domingo, 17 de julio de 2011

Como los propios amantes

Siempre en la mañana se cuadraba todo, al llegar él siempre me estaba esperando, íbamos rumbo a su apartamento, donde vivía con su pareja, su pareja que no supero nunca mi existencia unos años atrás, aquella que me odio y se encargo de mantenerme vivo. Yo con un novio el cual pasaba sus tardes en clases y amaba ser un perfecto cabrón.

Al bajarme de su carro y entrar al apartamento comenzaba a sentir aquel susto que se definía en tensión sexual, me daba full morbo acostarme en esa cama que él compartía con su pareja, aquella que probablemente tuviera el sudor de muchos, pero el mas importante era el mío.

Nos hacíamos sexo oral en la mejor posición de un buen 69 y él tocaba mi ano, inmediatamente le pedía que me penetrara, disfrutaba cuando se ponía sobre mi y lo hacia con sus mejores ganas olvidándose que estábamos en la cama de su pareja y que yo tenia un novio, todo era acompañado del intenso morbo de la infidelidad.

La confianza nos acompañaba y el morbo de la infidelidad nos ayudaba a olvidarnos de todo y mientras estaba sobre él, ese morbo me daba vida y me hacia disfrutar que revivía una historia que tuvo inicios tiempo atrás, que sentir el dolor de su verga en mi, no era dolor sino satisfacción que podía llenarme mas de lo que mi noviazgo me llenaba.

No era bonito, era carnal pero mantenía la historia que se vivió en un pasado y le daba aquel toque de romance que lo hacia mas inolvidable, mientras terminaba dentro de mi, la manera de tocarme seguía devolviéndome a lo que en algún momento se vivió y se vivía.

Tener su verga adentro me permitía sentirme libre y a gusto conmigo mismo, porque era el único momento en mi vida donde podía hacer lo que quería y sentirme libre, cuando veía su cara quería pasar el resto de mi vida siendo infiel pero teniéndolo a él siempre dentro de mi.

Al terminar todo volvíamos a la realidad y usábamos nuestras mejores mascaras de descarados siendo otros con nuestras parejas, haciendo caso omiso a lo que sucedió y solo respaldaba nuestra conciencia.

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domingo, 10 de julio de 2011

Un affaire como varios

Hace años cuando era “emparejado”  conocí un chamo que me gusto full, ese fue un clásico affaire de esos que te hacen meterte en peos y al día siguiente tu veras como resuelves.

Él trabajaba en un centro comercial cerca de mi universidad, me encantaba cada vez que pasaba en frente de él la manera tentadora en que me veía, desbordando morbo y provocación. Un día accedí a acercarme hasta él y conocernos, para mi fortuna me encanto el chamo y todo encajaba perfecto entre ambos. Adoraba como sus pantalones se le veían en las nalgas, aquellas apretaditas y firmemente paradas; el bulto por delante era provocativo y aseguraba un buen disfrute.

Adoraba sus ojos y aquel hablar pausado y zetiao que era tan característico y provocativo. La primera vez que estuvimos fue en casa de su amiga, encerrarnos en aquel cuarto con el calor a millón no importo, recuerdo que sus pantalones los bajo hasta la rodilla e hice lo que esperaba, darle un buen oral como lo merecía por tanto morbo y tanta provocación, mientras el tocaba todo mi cuerpo y acariciaba mis testículos, luego fue él quien insistió en hacerme oral y durante yo le daba un beso negro perdiéndome entre esas nalgas que tanto me gustaban. De pronto llego la mama de su amiga y debimos salir del cuarto todos sudados.

La segunda vez estuvimos juntos toda la noche en casa de su amigo, fue una nota, el frio era jodido y sin embargo dormimos juntos e hicimos lo que quisimos, las buenas mamadas aun las recuerdo, al igual que como pasaba su verga por mi ano jugando a meterlo pero sin hacerlo, mientras sentía aquella verga dura como la pasaban por mi espalda y como halaba mi cabello sometiéndome a lo que quería, de mi parte no falto hacer un buen 69 con el beso negro incluido, me encantaba perderme en sus nalgas…

Al día siguiente desperté y había terminado el encanto, tenia novio y una relación la cual no sé por qué mantenía, aunque no me arrepiento de haber puesto al imbécil de cabrón. A veces me acuerdo del zetiao y pienso en que me gustaría repetir ese deseo que ocurrió hace tiempo y ver que sucedería nuevamente.

El primo de lejos

Aquella tarde era el cumpleaños de una nueva prima de la familia y para esta ocasión vinieron de lejos. Todo durante la fiesta fue normalón, sin embargo cuando todos se fueron y era de noche el primo no tenia donde dormir. Mi tía ofreció mi casa y mi cama, de inmediato mi mente voló y apareció aquel recuerdo de cuando era un niño. Fue el verdadero y preciso momento donde dije que podía tener al primo para mi…

Nunca me equivoco y por ningún hombre jamás meto la mano, hasta el mas macho ha pasado por otro hombre.

Llego el momento de dormir y en la litera yo decidí dormir arriba mientras el abajo, pasada media hora me dijo para hablar mientras le daba sueño porque no quería dormir, mientras todos en casa ya lo hacían.

Estuvimos hablando pendejadas durante un largo rato yo estaba sentado en el piso y la tensión sexual era muy extensa. No se contuvo y me dijo que me acostara a su lado. Yo temblaba de lo nervioso que estaba, pues después de haber visto hace años lo que él hacia con otro primo resulto que en aquel momento lo haría conmigo.

El dormía en bóxer y podía sentir sutilmente el roce de su pierna con la mía, yo estaba muy excitado sin suceder nada y ya lubricaba hasta el cansancio. Inesperadamente me decidí a tocarle la verga, estaba erecto, él me toco a mi y luego decidió darme una buena mamada como solo un hombre sabe darla.

Nos rotamos y así estuvimos por un largo rato hasta que decidí acabar en su boca y él en la mía, aun recuerdo sus piernas desnudas y aquella verga parada como la metía en mi boca. Luego de terminar me recordé que estaba en una relación de 3 semanas y esa había sido mi primera infidelidad.

Hoy en día nos hablamos, pero yo sigo esperando por el próximo encuentro para disfrutar nuevamente de aquel primo que para mi fue como un trofeo.

sábado, 9 de julio de 2011

Por una foto…

Una foto puede generarme el máximo interés sobre ti, una foto puede cambiarme el animo y hacerme sonreír sin parar… Probablemente felicidad o simplemente maricuras de momento. Mi madurez afecto tus recuerdos pero una foto tuya puede revivir eso. Una foto puede generarme ese deseo que siento por ti y transmitir aquella emoción inexplicable que ambos conocemos.

Saber que tu rostro esta en una foto me permite, al menos por esta noche, sonreír de satisfacción, gusto y tranquilidad, saborear aquel cigarro que compartimos mediante la distancia y que nos demuestra que el morbo sabe a nicotina.

Que viendo esa foto mi boca se hace agua y permite que piense en cuan quisiera estar teniendo tu verga en mi boca, para disfrutar el rico sabor del placer que me transmites porque nuestro morbo es único, y creo que esta noche lo recupere.

Porque las ganas que tengo de sentir el roce brusco de tu piel con la mía simplemente me excitan, porque pensar en tu sexo me hace lubricar, sin contar las erecciones que son en tu nombre varias mañanas.

La sonrisa en aquella foto pudo crear una imagen en mi mente, aunque solamente fueron pensares vagos de como estarías detrás de mi mientras me hacías lo que te placía.

Ocultártelo seria absurdo porque se que leerás esto, entrando en cuenta cuan magistral es mi sexo contigo, aun sin adornarlo diciendo que hacemos el amor.