Aquella mañana no quería ir a clases, así que acepte una invitación de un contacto que siempre estuvo por ahí y me decidí a conocerlo y hacer otras cosas.
Al verlo sufrí aquella decepción instantánea por la que muchos hemos pasado, pues en sus fotos parecía un bello morenazo pero resulto ser un guacala mas. Ya estaba en el sitio, que podía hacer si sabia para lo que iba, pude tratar de irme o simplemente decir que no quiero nada porque me parecía feo (cosa que no me importa hacer pero estando en un apartamento encerrado no es tan fácil).
Pues llego el momento, el tipejo fue todo un caballerazo, feo y todo pero muy agradable, pues solo eso le quedaba porque realmente no me inspiro el mal pensamiento, llegar al acto fue mas bien para no decir que no y fue justo en aquel momento cuando me sentí sucio, cochino y feo.
Le di un buen oral mientras él me hizo lo mismo, necesario era para mantenerme erecto y simplemente cerrar mis ojos, mientras me sentía sucio imaginaba cosas bonitas. Él pidió penetrarme y yo accedí con los ojos cerrados, así sentía que terminaría la cuestión mas rápido y podía irme volando a casa para bañarme y ser feliz nuevamente.
Después de que ambos termináramos él siguió penetrándome y aun ya habiendo terminado, me pidió continuar porque no perdía la erección mientras yo solo pensaba en su preservativo dentro de mi con aquel jugo ahí, él intentaba continuar mientras yo estando abajo veía su cara de satisfacción y placer y por mi mente pasaban cien mil ideas de como pararme y dejarlo. Al final asumió que ya no quería mas porque mi cara lo decía todo.
Nos sentamos y conversamos un rato mientras yo fumaba un cigarro y él me pregunto nuevamente si quería mas, mi respuesta fue negativa ante lo que sucedió; su cara, su cuerpo y su falta de incentivarme. Me fui como a los 20 minutos y al llegar a casa me bañe de pies a cabeza diciéndome que eso jamás ocurrió.