martes, 25 de junio de 2013

"Señor de las 4 décadas"

Curiosamente los 40 son la edad donde la madurez hace de sí misma luz del atractivo para relucir en experiencia y morbo, que resulta siendo esa característica que para algunos es vital a la hora de tener al lado a un hombre que haga de compañero sexual y hasta sentimental. Debo decir que esos ojos marrones y grandes fueron sin duda incitantes ante la situación y que el “arte de la conquista” a esta edad todos lo manejan de manera muy distinta pero tal vez en esta ocasión conseguía lo que esperaba, sin tantos rodeos, con mucho tacto, con poca jarana. 

Lo esencial es que sus manos saben tocar cada poro con detalle, que cada vello de su cuerpo resulta excitante, que cada beso suele tener una carga romántica pero lo mejor es que están llenos de morbo. Que tomarme por la espalda de manera posesiva le define el rol, besándome el cuello y suspirando por la tensión hace que sienta escalofríos y me retuerza mientras me presiona para que mis nalgas estén delante de él, que con la ropa puedo sentir mucho y que todo eso le permite desnudarme sin notarlo.

Porque mientras me arrodillo y meto su verga en mi boca él solo cierra los ojos para sentir, me permite que juegue y que detalle todo su pecho lleno de pelos, dejando que mi lengua se mueva dentro de mi boca a donde mejor lo desee, que oler esa zona me lleva a donde quiero y él solo confía en lo que hago. Que su carácter se hace más notorio cuando me toma por la espalda con fuerza, dándome duro y haciendo que cada vez le pida que lo haga fuertemente porque mientras esté todo adentro mejor se siente, que la furia lo hace morder la parte superior de mi espalda y yo tan solo dejo que el juego continúe porque sus manos reposan en mi verga haciendo que cada vez lubrique mucho mas y mi ano se dilate como él lo desea.

Aunque resulta mejor cuando me siento sobre él y todo calza como una pieza para que no caiga al piso, pieza que me da el placer y aquel cosquilleo para besarlo en el cuello y moverme como si algo molestara, aunque en realidad nada molesta, solo quiero que permanezca adentro, porque lamer su cuello en esa posición resulta el detonante para sentir como su verga se pone más dura y termina presionando mis tetillas avisándome que ya se vendrá.