Hace días estuve en el funeral de un tío, en una casa que nunca me gusto, con parte de la familia que por determinadas razones no son de mi agrado. En mi entrada a esa casa vinieron a mi mente ciertos recuerdos, los mismos que solo remueves hasta cierto momento de la vida, hoy en día lo hago publico, ya que fue la primera vez que presencie un acto homosexual y no obstante algo que me fijo un reto años después.
Mis padres frecuentaban mucho la casa de este tío, su hijo, muy parecido a mi físicamente, el otro, un primo de lejos que siempre en temporada de vacaciones venia a visitar y se hospedaba allá, físicamente muy chévere y de esos que te generan curiosidad al verlos.
Recuerdo tener aproximadamente 4 años, demasiado chamo para aquel día que paseaba por un pasillo de la casa, como todo niño muy inquieto decidí detenerme en la puerta del cuarto del “primo”, mientras veía como el primo de lejos y el parecido a mi se acariciaban lentamente metiendo sus manos en sus pantalones, en mi recuerdo la imagen se ve borrosa, ha pasado mucho tiempo, pero recuerdo que el primo de lejos tenia una franela azul, un color muy peculiar que luego comencé a usar y siempre lo he anclado con ese acto. Ellos estaban vestidos, sin embargo sus pantalones estaban desabrochados, permitiéndose acariciar, de repente uno de ellos volteó y me vio en la puerta del cuarto, al darse cuenta de que era yo quien los veía, cerraron el acto con un beso, decidiendo decirme que me fuese del lugar, era obvio querían privacidad, pero obviamente era un niño y no entendía, así que decidieron moverme del sitio.
En el funeral esta imagen pasó por mi mente cientos de veces, aun mas cuando veía al hijo del difunto que hoy en día no me trata y cree ser superior a mi. Lo único bueno de todo esto fue que al ir creciendo y al ver cada vez mas al primo de lejos quise probarlo en algún momento y mi curiosidad por él fue creciendo con el tiempo, bendito tiempo que me dio la posibilidad de disfrutar al primo de lejos.