miércoles, 30 de marzo de 2011

A los 4 años…

Hace días estuve en el funeral de un tío, en una casa que nunca me gusto, con parte de la familia que por determinadas razones no son de mi agrado. En mi entrada a esa casa vinieron a mi mente ciertos recuerdos, los mismos que solo remueves hasta cierto momento de la vida, hoy en día lo hago publico, ya que fue la primera vez que presencie un acto homosexual y no obstante algo que me fijo un reto años después.

Mis padres frecuentaban mucho la casa de este tío, su hijo, muy parecido a mi físicamente, el otro, un primo de lejos que siempre en temporada de vacaciones venia a visitar y se hospedaba allá, físicamente muy chévere y de esos que te generan curiosidad al verlos.

Recuerdo tener aproximadamente 4 años, demasiado chamo para aquel día que paseaba por un pasillo de la casa, como todo niño muy inquieto decidí detenerme en la puerta del cuarto del “primo”, mientras veía como el primo de lejos y el parecido a mi se acariciaban lentamente metiendo sus manos en sus pantalones, en mi recuerdo la imagen se ve borrosa, ha pasado mucho tiempo, pero recuerdo que el primo de lejos tenia una franela azul, un color muy peculiar que luego comencé a usar y siempre lo he anclado con ese acto. Ellos estaban vestidos, sin embargo sus pantalones estaban desabrochados, permitiéndose acariciar, de repente uno de ellos volteó y me vio en la puerta del cuarto, al darse cuenta de que era yo quien los veía, cerraron el acto con un beso, decidiendo decirme que me fuese del lugar, era obvio querían privacidad, pero obviamente era un niño y no entendía, así que decidieron moverme del sitio.

En el funeral esta imagen pasó por mi mente cientos de veces, aun mas cuando veía al hijo del difunto que hoy en día no me trata y cree ser superior a mi. Lo único bueno de todo esto fue que al ir creciendo y al ver cada vez mas al primo de lejos quise probarlo en algún momento y mi curiosidad por él fue creciendo con el tiempo, bendito tiempo que me dio la posibilidad de disfrutar al primo de lejos.

Una tarea de geografía…

Hurgando en mi mente encontré sutiles recuerdos de aquellas experiencias iniciales que marcaron mi identidad sexual… Aquellas que dejan de estar hasta que de repente alguien toca una tecla y saltan… 

Aproximadamente eran días de abril, una tarde como las de hoy día, mucho calor, mucha luz, el trabajo de geografía que se debía hacer en parejas para entregarle a la maestra de sexto grado, no se porque me moleste en hacer pareja con uno de los niños mas mala conducta de la clase, yo siempre fui un niño bonitico y muy modosito nunca me andaba con malas juntas en la escuela, al menos en la escuela.

Aquella tarde fue a casa el niño mala conducta junto con otro niño, que en aquel entonces era un niño tan gay como yo, el niño gay hacia pareja con mi prima y yo con el mala conducta. Esa tarde mi mama vino a casa a almorzar, y luego se fue a trabajar terminamos el trabajo como a las 2 de la tarde y cuando el compañero de mi prima y el mala conducta decidieron partir mi prima y yo los acompañamos hasta la parada, donde el mala conducta y yo decidimos devolvernos a buscar no se que cosa en mi casa.

Recuerdo que le di agua, y tuvimos una pequeña conversación no se de que, mientras el metió su mano en mi pantalón sintiendo mi vello púbico, yo lo toque y vi que tenia una erección, una erección de un niño de 12 años que no tenia vello púbico, sin embargo tenia muy buena verga…

Detrás de la puerta trasera de mi casa sucedió todo, unas buenas mamadas, recuerdo que él lo hizo muy bien en mi, sabia como hacerlo, era obvio que tenia experiencia. Yo le cumplí haciéndolo de rodillas, cosa que no hago en dicha posición de hace mucho tiempo, nos hicimos el beso negro, algo que en tal momento no tenia ni idea de cual seria su nombre. Yo lo penetre y realmente no me dio tal emoción, sin embargo, cuando él lo hizo en mi fue excelente, sabia lo que hacia sin tener vello púbico, fue intenso para la época, la irritación en mí duro como una semana, mucho dolor, pero igual lo disfrute.

Después de la intensa jornada la vida siguió, jamás se repitió y aunque él lo quiso no volví a darle la oportunidad, salimos de sexto grado y jamás socializamos pese a que a veces nos encontramos en la calle y nos vemos con esa mirada de “se lo que sucedió aquella vez en tu casa”, acompañada de aquellas ganas de fondo donde nos gustaría repetir el acto de nuevo.

Aunque hoy en día es un bajo fondo, se mantiene muy bien, un moreno con buen cuerpo y buena verga, capaz de dar placer y dolor, lastima que ya no haya tanta confianza ni contacto como en aquel entonces, sino la historia se repetiría en múltiples ocasiones…

lunes, 7 de marzo de 2011

…y así empezó todo

Aun recuerdo como comenzó, tu tenias unos 12 y yo un pelo menor que tu, simplemente un juego de carajitos. Aquella tarde después de pasarla dando carreras te metiste al baño de tu casa, me hiciste que te agarrara la verga que ni recuerdo como la tenias. Póstumas jugadas recuerdo debajo de la cama donde por primera vez me dijiste que te penetrara y mi dedo fue quien participo, la típica explorada y apertura del mundo sexual a un simple chamo que no debía estar viviendo eso.

Luego la cosa se hizo un habito y esa noche detrás del camión de mi abuelo que no se me olvida. Ya tenias vello púbico y recuerdo cuanto me dolió esa penetrada, tu semen caliente lo sentí entre mis nalgas, como siempre te gustó… La cosa paso a cada rato y donde fuera, de ahí aprendí la fiel excusa de buscar a tu hermana en casa aun sabiendo que no estaba.

Aun recuerdo aquella tarde en tu cuarto intentando penetrarte y llego tu hermana, se quedo sorprendida, y no hubieron excusas para definir el momento, ambos nos vestimos rápidamente y ni recuerdo que paso. Solo por mi mente pasaba aquella vergüenza de tipo trágame tierra que todos algunas vez hemos vivido.

Hubo de todo, buenas mamadas, buenas cogidas, buenos besos negros, todo lo necesario como para iniciar una larga vida sexual desde chamo. Me encantaba como esa verga se te ponía de dura cuando estábamos, con esos pelos que me encantaban cuando te daba aquellas mamadas, y el dolor que sentía cada vez que me penetrabas. Se fijó en mi mente esa idea de que nunca te gusto acabar adentro, sino entre mis nalgas.

Aquel día que mi madre nos vio encerrados fue de lo peor, las excusas fueron nulas, con una madre como la mía jamás creería que estando solo en casa te invitaría a jugar nintendo y la puerta se cerro. Pero de eso se aprendió y a medida que fuimos creciendo nos fuimos distanciando. Ya no eran los mismos polvos, ya tu comenzaste a definirte como un heterosexual y yo seguí siendo el primo mariquito.

Cuando estabas en la escuela de guardias, recuerdo que llegabas los fines de semana, ahí nuevamente aplique la técnica de buscar a tu hermana mientras sabia que no estaba, la cuestión era igual de disfrutar pero ya con roles definidos, tu activo yo pasivo. Sin duda los dos disfrutamos, y de mi memoria de elefante se borro la imagen de tu verga dura, de ese ano que tanto me gusto y hasta del vello púbico.

Lo que sí no olvido fue aquella ultima vez, fui de noche corriendo a tu casa, sabia que estabas solo, usaste un condón y estuve debajo de ti, tu modo de penetrar fue el mismo y quien sabe si alguna vez lo variaste con otros u otras, terminaste entre mis nalgas como siempre te gusto, me limpie y salí apurado a mi casa rezando porque nadie me hubiese visto.

De ahí nació mi primera vez y mi primer hombre, mis extensas experiencias y mi deseo de vivir la vida de manera acelerada, cuando realmente debí estar en otras cosas, quizás no sea el único que lo ha vivido, pero es mi experiencia y a mi si me importa, aun cuando me limito a reservarme el cuento que hoy en día hago publico sin pudor.

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