Era ya el 30 de Diciembre y después de comenzar a realizar mi tesis me volví un abstemio, sin sexo, ni citas, ni salidas. Como mi libido estaba muy baja no me preocupaba estar en esa situación, solo estaba pendiente de mis cosas personales y cuando aquel día me ofrecieron una salida para escapar de mi abstinencia no lo dudé, eso siempre me ha gustado.
A la 7:00 p.m. pasó por mi casa, al llegar fue un pelo extraño, teníamos tanto tiempo sin estar juntos que yo tenia la duda de rendir como lo hacia en mis viejos tiempos, además con mas de 3 meses sin actividad me sentía virgen.
Yo me desnude y me senté en la cama, el fue al baño y se paro frente a mi en ropa interior pidiendo lo que le gusta, una buena mamada. Saborearlo desde arriba hasta abajo, succionarlo, jugar con mi lengua teniéndolo todo adentro es excitante para mi y creo que para él también. Lo mande a acostarse en la cama mientras continué y cuando ya lo tenia duro me monte sobre él. Estábamos muy excitados y mientras lo besaba el apretaba mis 2 tetillas muy duro, cosa que antes no hacia y que aseguro que aprendió con uno de sus resuelves ocasionales, no me disgusta hasta el momento que suele ser mas fuerte de lo debido. Mientras el hacia todo aquello yo jugaba con su verga pasándola por el medio de mis nalgas de arriba hacia abajo, lo besaba con ganas y deseo sin duda hacia lo que quería, era él, el hombre que siempre me he disfrutado a todo dar, sin limitaciones de ningún tipo.
No me contuve y mi cabeza reposó en su hombro lo que fue la señal para que su verga entrara en mi y me diera aquellas toneladas de placer que siempre me ha dado, lo hizo, duro como siempre le he pedido. Me pidió que le diera una mamada de nuevo y mientras le daba esa mamada él metía sus dedos, y después de un rato me hacia retorcer en esa cama, hacia que me abriera mas, él lo sabe, si grito y me retuerzo no pares, continua, yo gritaba mas y me retorcía de placer teniendo sus dedos adentro mientras el me tapaba la boca… Le pedí un descanso mientras tenia la sensación de aquel orgasmo, me acosté a su lado y en lo que sintió que estaba mas tranquilo tomo mis piernas, las elevo y estando sobre mi terminó.
Yo quede nuevamente acostado sonriendo como lo hago cuando me disfruto a un hombre que me encanta. Hasta que al rato se siguió la misma rutina, siendo yo quien inicio al ver su verga flácida descansando.