Esta tarde debía ir a clases, mis ánimos eran pocos, no quería mas universidad por esta semana. Desde temprano comencé a contactar a mis fieles amantes, uno de ellos aceptó, desde hace tiempo hemos estado juntos y si hay algo que lo permite es la falta de compromiso, su bisexualidad y su versatilidad. Así que al salir del trabajo me dijo que me esperaría. Me llamo y concreto la cita, solo que en su casa estaba su hermana.
No me importo mucho, pues solo quería “sacarme la tensión”. Así que no le importo y fue a buscarme en su camioneta. Mientras estaba en el estacionamiento conversamos un rato, nos fumamos un cigarro y comenzó el juego.
Su mirada me pedía que lo tocara y yo le hice caso, un leve masaje con la mano sobre su pantalón fue el inicio de una aventura que se hizo en su camioneta en un estacionamiento. Le baje el pantalón, y al ver aquella verga dura la metí en mi boca, a él le encanto saber que lo hacia como le gusta, pero su verga cada vez se ponía mas dura y fue cuando me pidió que bajara mi pantalón. Mientras mi boca daba aquel rico masaje, sus dedos estaban en mi ano, tocando y haciéndome sentir como me gusta, desinhibido.
Su verga cada vez era mas dura y yo seguía chupando, pero no se contuvo, quiso penetrarme, y después de darme una buena chupada así lo hizo, una cogida como siempre me las ha dado, bien duro. La camioneta se movía en el estacionamiento y no se que podía pensar la gente que por ahí caminaba, solo sé que yo disfrutaba de placer estando ahí y teniéndolo adentro.
Se quería venir, así que ambos decidimos hacerlo tocándonos el ano, fue excitante ver como se masturbaba a mi lado tocándose, mientras tocaba mis tetillas y ponía su cara de maldad. Al finalizar la jornada salimos del estacionamiento y vino a dejarme en casa como si nada hubiera pasado.