miércoles, 28 de septiembre de 2011

Fieles amantes, nunca pasan de moda

Esta tarde debía ir a clases, mis ánimos eran pocos, no quería mas universidad por esta semana. Desde temprano comencé a contactar a mis fieles amantes, uno de ellos aceptó, desde hace tiempo hemos estado juntos y si hay algo que lo permite es la falta de compromiso, su bisexualidad y su versatilidad. Así que al salir del trabajo me dijo que me esperaría. Me llamo y concreto la cita, solo que en su casa estaba su hermana.

No me importo mucho, pues solo quería “sacarme la tensión”. Así que no le importo y fue a buscarme en su camioneta. Mientras estaba en el estacionamiento conversamos un rato, nos fumamos un cigarro y comenzó el juego.

Su mirada me pedía que lo tocara y yo le hice caso, un leve masaje con la mano sobre su pantalón fue el inicio de una aventura que se hizo en su camioneta en un estacionamiento. Le baje el pantalón, y al ver aquella verga dura la metí en mi boca, a él le encanto saber que lo hacia como le gusta, pero su verga cada vez se ponía mas dura y fue cuando me pidió que bajara mi pantalón. Mientras mi boca daba aquel rico masaje, sus dedos estaban en mi ano, tocando y haciéndome sentir como me gusta, desinhibido.

Su verga cada vez era mas dura y yo seguía chupando, pero no se contuvo, quiso penetrarme, y después de darme una buena chupada así lo hizo, una cogida como siempre me las ha dado, bien duro. La camioneta se movía en el estacionamiento y no se que podía pensar la gente que por ahí caminaba, solo sé que yo disfrutaba de placer estando ahí y teniéndolo adentro.

Se quería venir, así que ambos decidimos hacerlo tocándonos el ano, fue excitante ver como se masturbaba a mi lado tocándose, mientras tocaba mis tetillas y ponía su cara de maldad. Al finalizar la jornada salimos del estacionamiento y vino a dejarme en casa como si nada hubiera pasado.

Salir de la rutina siempre favorece

A veces las presiones del día a día nos exigen salirnos de toda rutina, no esta mal y siempre me ha gustado salirme del carril de vez en cuando. Aquella tarde quería aventura, algo fuera de lo cotidiano, y así fue.

Sin importar como llegue todo estuvo bien pensado, para mi nada mejor que hacerlo cuando las miradas penetrantes de la sociedad se fijan en mi cuerpo desnudo mientras me retuerzo de placer.

Tenia en mi espalda un hombre moreno, muy simpático, alto y delgado. Nos besamos con ansiedad desgastando nuestros labios, me excitaba enormemente cuando besaba mi cuello de atrás hacia adelante deteniéndose en mi manzana, sentir su respiración en mi oreja me ponía a mil, sus dedos estaban donde merecían estar, en mi ano. Mientras me besaba y mordía sutilmente el labio mi mirada sobreexcitada no se apartaba de un hombre que presenciaba el acto.

Moreno mas alto y de contextura gruesa, el perfecto que puede atarte las manos y hacértelo en una esquina, mientras me retorcía porque el otro tocaba bien adentro no apartaba mi mirada del segundo, tanto así que no se contuvo y comenzó a tocarse la verga. Mis labios cada vez se ponían mas rojos y mi mirada cada vez era mas penetrante.

No resistí la tentación y comencé a masturbar a mi segundo hombre, mientras el primero hacia lo mejor con sus dedos, yo me retorcía y no me espere, de inmediato me lleve la verga de mis segundo hombre a la boca. Disfrutaba ver como estaba todo a media luz, y todo el mundo miraba la escena, mi segundo hombre se puso de pie frente a mi, yo estaba sentado con mi primer hombre quien hacia de las suyas con mi ano, mi espalda y mi cuello. Era mucho mas excitante ver con aquella mirada perdida a semejante hombre frente a mi con su gran verga en mi boca, imaginando que me sometía y me obligaba a chupar su verga.

Después de un largo rato de disfrute y de permitir que muchos presenciaran nuestra experiencia decidimos terminar al mismo momento, mi segundo hombre se vino en mi pecho cuando yo lo hacia sobre mi, mi primer hombre dejo sus dedos dentro de mi haciéndolo en mi espalda. con tanta excitación me encargue de sacarle todo lo que tenia adentro mi segundo hombre exprimiendo su verga con mi mano, hasta que salió la ultima gota.