Aquella noche no tenia idea de nada, simplemente estaba buscando una tienda para averiguar una información, sin embargo entre al baño del centro comercial, al salir vi que entro un tipo lo mas serio posible pero tenia un cabello muy similar al de Bob Patiño, sin embargo no le presté atención, pero mientras me lavaba las manos él también lo hacia, como es de costumbre al verme en el espejo me alborotaba el cabello y al ver de reojo me di cuenta que él también lo hacia, lo mas atractivo aparte de su cabello fue su sonrisa tan picara de ángel que ni un plato rompe.
Decidí salir y con mi mirada le dije que saldría y me acompañara,al salir nos pusimos a conversar, pero ambos sabíamos que queríamos mas, así que decidimos irnos a la escalera de emergencia del centro comercial. Donde lo primero que hizo fue estamparme un beso sin dudar, luego ambos sacamos nuestras vergas y nos masturbamos, nos hicimos sexo oral muy rico, cuando terminamos acordamos tener un próximo encuentro. Lo que no pensábamos es que el próximo encuentro seria al siguiente día.
Fui a su casa y realmente no pensaba que iba suceder, solo creía que conversaríamos, pero al entrar a su habitación lo primero que hizo fue darme uno de esos besos que me ponen erecto con solo sentir sus labios. Después me besaba la oreja y a la vez la mordía, aun sin saber que esa es una de las cosas que me derriten en la cama siguió haciéndolo hasta que decidí lanzarlo a la cama y quitarle la camisa, mientras me montaba sobre él rozaba mis nalgas con su dura verga que la sentía lista para darme lo que deseaba.
Él no se contuvo y abrió mi pantalón, mientras intensamente mordía mis tetillas y tocando cualquier zona que me hace retorcer, sin contenerse agarro mi verga y la metió en su boca, él mismo se la disfrutaba, la pasaba por su cara, se golpeaba con ella y la masajeaba lentamente con su lengua. No me lo permití y decidí terminar de quitarnos la ropa, ese fue el momento en el que me lanzó a la cama y levanto una de mis piernas y al mismo momento sus dedos empezaron a entrar por mi ano, de inmediato me comencé a retorcer de placer y su cara y sonrisa picara ya no eran las que me atrajeron, eran mejores, pues su sonrisa había desaparecido y era un solo me demostraba que era un hombre rudo que quería ofrecerme excelente sexo.
Mientras yo cerraba los ojos sintiendo sus dedos dentro de mi él decidió probarme mas, y la sensación cambio cuando sentí su boca en mi ano, su lengua subía y bajaba, sus labios recorrían mis nalgas y yo solo quería que ese negro me lo metiera. Me monte sobre él y hacia que su verga rozara mi ano, jugaba con ella mientras me movía agarrando fuertemente su cabello, lo besaba y mordía sus labios mientras sus dedos me los metía lentamente de nuevo.
En ese momento metí su verga en mi boca y la chupaba como nunca, el se subió sobre mi y sentí aquello tan rico que es chuparse un culo y una verga negra. Aquel rico culo estaba en mi cara junto a su verga y la vista desde abajo era fenomenal, esto le permitió montarse sobre mi y jugar con mi verga pasándola por su ano mientras nuestras caras demostraban la excitación y la diferencia de lo que mostramos en la calle, éramos nosotros, los verdaderos.
Justo en ese momento se bajo y levanto mis piernas, se puso el preservativo teniendo mis piernas en alto y lo metió todo, no hubo dolor solo placer, deseo, morbo, sabia que me estaba penetrando otro hombre que no era quien conocía. Yo gozaba viendo que aquel negro me lo estaba metiendo y era feliz, que me dominara me hacia exigirle mas pidiéndole con carácter que lo hiciera mas duro. Cuando terminamos le pedí que lo dejara adentro mientras disfrutábamos el orgasmo, así lo hizo.
Al final nos sentamos a conversar, y yo tenia aun aquel deseo de que esa verga dura aun entrara en mi. Por alguna razón en ese momento mi mente lo asocio como “el negro con su bamboo”, y justo ahora quisiera que el negro me metiera su bamboo.