Aun recuerdo como comenzó, tu tenias unos 12 y yo un pelo menor que tu, simplemente un juego de carajitos. Aquella tarde después de pasarla dando carreras te metiste al baño de tu casa, me hiciste que te agarrara la verga que ni recuerdo como la tenias. Póstumas jugadas recuerdo debajo de la cama donde por primera vez me dijiste que te penetrara y mi dedo fue quien participo, la típica explorada y apertura del mundo sexual a un simple chamo que no debía estar viviendo eso.
Luego la cosa se hizo un habito y esa noche detrás del camión de mi abuelo que no se me olvida. Ya tenias vello púbico y recuerdo cuanto me dolió esa penetrada, tu semen caliente lo sentí entre mis nalgas, como siempre te gustó… La cosa paso a cada rato y donde fuera, de ahí aprendí la fiel excusa de buscar a tu hermana en casa aun sabiendo que no estaba.
Aun recuerdo aquella tarde en tu cuarto intentando penetrarte y llego tu hermana, se quedo sorprendida, y no hubieron excusas para definir el momento, ambos nos vestimos rápidamente y ni recuerdo que paso. Solo por mi mente pasaba aquella vergüenza de tipo trágame tierra que todos algunas vez hemos vivido.
Hubo de todo, buenas mamadas, buenas cogidas, buenos besos negros, todo lo necesario como para iniciar una larga vida sexual desde chamo. Me encantaba como esa verga se te ponía de dura cuando estábamos, con esos pelos que me encantaban cuando te daba aquellas mamadas, y el dolor que sentía cada vez que me penetrabas. Se fijó en mi mente esa idea de que nunca te gusto acabar adentro, sino entre mis nalgas.
Aquel día que mi madre nos vio encerrados fue de lo peor, las excusas fueron nulas, con una madre como la mía jamás creería que estando solo en casa te invitaría a jugar nintendo y la puerta se cerro. Pero de eso se aprendió y a medida que fuimos creciendo nos fuimos distanciando. Ya no eran los mismos polvos, ya tu comenzaste a definirte como un heterosexual y yo seguí siendo el primo mariquito.
Cuando estabas en la escuela de guardias, recuerdo que llegabas los fines de semana, ahí nuevamente aplique la técnica de buscar a tu hermana mientras sabia que no estaba, la cuestión era igual de disfrutar pero ya con roles definidos, tu activo yo pasivo. Sin duda los dos disfrutamos, y de mi memoria de elefante se borro la imagen de tu verga dura, de ese ano que tanto me gusto y hasta del vello púbico.
Lo que sí no olvido fue aquella ultima vez, fui de noche corriendo a tu casa, sabia que estabas solo, usaste un condón y estuve debajo de ti, tu modo de penetrar fue el mismo y quien sabe si alguna vez lo variaste con otros u otras, terminaste entre mis nalgas como siempre te gusto, me limpie y salí apurado a mi casa rezando porque nadie me hubiese visto.
De ahí nació mi primera vez y mi primer hombre, mis extensas experiencias y mi deseo de vivir la vida de manera acelerada, cuando realmente debí estar en otras cosas, quizás no sea el único que lo ha vivido, pero es mi experiencia y a mi si me importa, aun cuando me limito a reservarme el cuento que hoy en día hago publico sin pudor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario