Aquella tarde era el cumpleaños de una nueva prima de la familia y para esta ocasión vinieron de lejos. Todo durante la fiesta fue normalón, sin embargo cuando todos se fueron y era de noche el primo no tenia donde dormir. Mi tía ofreció mi casa y mi cama, de inmediato mi mente voló y apareció aquel recuerdo de cuando era un niño. Fue el verdadero y preciso momento donde dije que podía tener al primo para mi…
Nunca me equivoco y por ningún hombre jamás meto la mano, hasta el mas macho ha pasado por otro hombre.
Llego el momento de dormir y en la litera yo decidí dormir arriba mientras el abajo, pasada media hora me dijo para hablar mientras le daba sueño porque no quería dormir, mientras todos en casa ya lo hacían.
Estuvimos hablando pendejadas durante un largo rato yo estaba sentado en el piso y la tensión sexual era muy extensa. No se contuvo y me dijo que me acostara a su lado. Yo temblaba de lo nervioso que estaba, pues después de haber visto hace años lo que él hacia con otro primo resulto que en aquel momento lo haría conmigo.
El dormía en bóxer y podía sentir sutilmente el roce de su pierna con la mía, yo estaba muy excitado sin suceder nada y ya lubricaba hasta el cansancio. Inesperadamente me decidí a tocarle la verga, estaba erecto, él me toco a mi y luego decidió darme una buena mamada como solo un hombre sabe darla.
Nos rotamos y así estuvimos por un largo rato hasta que decidí acabar en su boca y él en la mía, aun recuerdo sus piernas desnudas y aquella verga parada como la metía en mi boca. Luego de terminar me recordé que estaba en una relación de 3 semanas y esa había sido mi primera infidelidad.
Hoy en día nos hablamos, pero yo sigo esperando por el próximo encuentro para disfrutar nuevamente de aquel primo que para mi fue como un trofeo.
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