Aquella tarde fue sorprendente cuando me propuso pasar la noche juntos, y lo primero que pasó por mi mente fue ver como fumaba desnudo frente a mi.
Aun siempre viéndonos no sentí el nerviosismo que sentí ese día, y al llegar lo vi, siempre tan atractivo que provocaba lanzarme sobre él, entrando a la habitación y después de lavarse la cara espero a que estuviera sentado y bajo su pantalón en frente de mi para disfrutar una de las tantas cosas que puedo ofrecerle a nivel de placer, una buena mamada, lo excité, pero me pidió que paráramos para cenar.
La cena fue tentadora, aun mas sabiendo lo que me esperaba y teniéndolo frente a mi, desnudo… Quería meter mi cabeza en sus piernas y dejar todo en la mesa.
Al acostarnos puso su mano en mis nalgas y yo comencé a sentir el escalofrió que siempre me produce, inmediatamente sus dedos estaban en mi ano y tocando mi próstata para hacerme retorcer de felicidad como él solo lo logra, de momento nuestra posición fue el mejor 69 y por ahí comenzamos a darnos placer olvidándonos de todo lo que nos rodeaba, mi verga en su boca mientras la de él estaba en mi boca y sus dedos se movían circularmente en mi ano, podía moverme sobre él y era mas intensa la manera en que movía su mano.
Me puse sobre él y comencé a moverme sintiendo como estaba todo adentro de mi, mientras lo besaba y veía su cara me excitaba mas, y sin contenerme acabe sobre su pecho sin hacer nada, pero eso me motivo a sentir mas de él y mientras me penetraba metía mi dedo para sentir mas. Me retorcí hasta cansarme y termino dentro de mi.
Luego nos sentamos a fumar desnudos, y nuevamente estando frente a él a media luz pude ver que aun me encanta, cuanto ha pasado el tiempo desde aquella primera noche llena de sensaciones inexplicables y pude renovar aquella imagen suya frente a mi, desnudo, fumando y a media luz.
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