Tan solo viéndote y con unas cervezas encima tenia la boca hecha agua, pensando en lanzarme sobre ti y besarte, la manera en la que tu perfecta sonrisa me convence suele ser única, aun mas cuando imagino tu barba pasando por mis labios e irritándome.
Llego la hora de irnos y a su vez el deseo desesperado por tus pequeños labios aumentaba en mi, esperábamos el ascensor y la tensión sexual entre ambos ya comenzaba a sentirse, mis labios estaban resecos y no quería pensar lo que podía hacer, sin embargo intentábamos hablar un tema absurdo, pero el alcohol hacia buen efecto y nuestro deseo se estaba despertando.
Entramos al ascensor e inmediatamente me recostaste de una esquina, subimos y bajamos todo el edificio y luego nos detuvimos mientras nos besábamos como si nos comeríamos vivos, tu barba pasaba por mi cuello y detrás de mi oreja, y de una quería que me lo hicieras todo en la esquina del ascensor, inmediatamente me tome el atrevimiento de meter la mano por tu pantalón y sentir que todo estaba tan duro como me gusta, sentía el vello púbico y la verga dura.
Mi boca se hizo agua o se aguo mas, pero insistía en besarte con deseo y desespero mientras mantenía mi mano dentro de tu pantalón hasta que no me contuve y tuve que sacarlo del pantalón, tu estabas cohibido, sin embargo lo sacaste, obligándome a arrodillarme en el piso de goma de aquel ascensor y que lo metiera todo en mi boca mientras usaba la lengua para dar un sutil masaje.
No duro mucho, pero si lo necesario como para reafirmar que mis mamadas te llevan al cielo, luego te lo guardaste, mientras seguí besándote hasta que alguien llamo el ascensor, y todo nuestro deseo desenfrenado fue interrumpido, pero el morbo y el susto de hacerlo donde no debíamos nos quedo y lo disfrutamos.
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