Es impresionante cuando todo se mantiene bajo el manto del misterio, meses hablándote, escribiéndote, imaginándote hasta que por fin llego el momento, te vi, pero la emoción fue aquella que suelo tenerle gran temor, me fuiste indiferente…
Inicialmente lo que detalle fue tu barba poblada, algo que puede generarme morbo con solo darle rienda suelta a mi mente imaginando como esa barba recorre toda mi espalda. Luego observe que de tu franela se escapaba el pelo de tu pecho, mi mente fijo el objetivo y coloque en ti la etiqueta de que cuando pasaría seria muy bueno.
El tiempo lo permitió y llego el momento, horas de besos, recostón, mucho roce y tocando sobre la ropa lo que se escondía debajo, pero ya era necesario ver que se escondía debajo de tanta tela, impresionante fue ver cuan velludo eras y lo perfecto que lucia tu cuerpo lleno de tanto pelo. Me excité con solo sentir que tu cuerpo hacia contacto con el mío y que lo único que estaba por medio era tanto pelo; eso me hizo lubricar hasta el cansancio y que en media hora estuviera mas mojado que nunca.
Me excito mas que lo pasaras por toda mi espalda, llenándome de escalofríos, tuviste la dedicación de darme un masaje, cosa que sabré apreciar porque fue lo que hizo me en pocos segundos no me contuviera y tuvieses que usar un preservativo para de inmediato estar sobre ti y moverme mientras ponía mi mejor cara de pervertido la cual te generaba mucha gracia.
El polvo no fue lo máximo, lo máximo fue la intensidad con que nos besamos, la intensidad con que nos tocábamos, eso fue lo intenso, el misterio que existía en saber que se escondía debajo de la ropa, y realmente saber que había debajo de la ropa fue el completo placer, saber que tanto había esperado por eso y ya lo tenia, adentro de mi, en mi boca, en mi ano, en mis manos y por toda mi blanca piel… La cual se erizó completamente cuando tus acabadas de chorro caían en mi espalda.
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